09-12-03
CREER ES PODER
Dice
un dicho, recurrentemente utilizado en el ámbito deportivo, que querer
es poder, pero para definir la situación actual del WTC Cornellà,
yo aún iría más lejos y le daría una vuelta de tuerca
a la célebre coletilla. Más importante que querer algo es, según
mi humilde punto de vista, creer en ello. Creer en las posibilidades de uno mismo
para conseguir un objetivo, pues, lamentablemente, a veces el empeño en
la voluntad no basta para lograr un fin si no se está suficientemente mentalizado
para su consecución. Y esto, que más que un artículo de opinión
deportiva parece un tratado de metafísica avanzada, es lo que debería
grabarse en su disco duro el equipo de Josep Mª Oleart.
Intentaré
explicarme más llanamente. Es evidente que calidad hay, y de sobras, en
el conjunto del Baix Llobregat que cuenta, bajo mi parecer, con uno de los bloques
más compactos del campeonato. Xavi Puyada o Nacho Farré, dos bases
con gran talento y visión de juego; o también hombres como Paco
Pardos y Carlos Bravo, sobre los que omitiré, por obvia, cualquier mención
referente a su solvencia; sin olvidar tampoco el interesante dúo de americanos
que conforman Jeffers y Washington, son algunos ejemplos claros del potencial
que atesora el WTC entre sus filas. Lógicamente, un equipo como éste
crea, por su propio peso específico, una serie de expectativas que, por
ahora, creo que no se están cumpliendo.
Con
equipos como el Cornellà , aunque sólo sea por historial y calidad,
hay que ser exigentes y no conformarse con clasificarse entre los ocho primeros
para poder disputar los playoffs, declaración de intenciones de presidente
y entrenador a principios de temporada. Jugar las series finales es algo que se
debería dar por descontado y, por tanto, el equipo debería centrar
su empeño en codearse con los mejores clubs de LEB-2 y llegar lo más
arriba posible. Algo que con igual número de victorias que derrotas a estas
alturas de temporada y con un juego más que irregular, parece que dista
mucho de la realidad.
¿Qué
es lo que le falta entonces al WTC Cornellà para dar un salto cualitativo?
Mi respuesta a la pregunta que seguramente se formulan los aficionados que abandonan,
contrariados, sus asientos al finalizar los partidos en Can Carbonell es simple
y compleja a la vez: fe en si mismo, o mentalización, para los que prefieran
huir de términos trascendentales; es decir, creer en sus posibilidades.
Estando más pendiente de si mismo que del rival y convencido de sus auténticas
posibilidades, al Cornellà no se le habrían escapado, sin duda,
partidos contra equipos que se disputan los primeros lugares de la tabla, como
pueden ser el propio líder -el Autocid Ford Burgos-, el Círculo
Badajoz o, sin ir más lejos, el Rosalía Peixe Galego, como ocurrió
el pasado domingo.
Esa
es la fórmula del éxito para que un equipo grande demuestre que
de verdad lo es, aunque el principal problema sea, quizás, su difícil
aplicación, ya que ésta no sirve si se lleva a término de
modo aislado. Todos en el club deben creer ciegamente en el equipo, desde el utillero
hasta el entrenador, pasando evidentemente por la plantilla. El Cornellà
necesita convicción y hacer piña para llegar a ser realmente grande
y actualmente no lo es. Quizás este artículo les pueda servir para
reflexionar y empezar a creer en el equipo, porque recuerden que creer es poder.
Daniel
Gomis Llunell
Periodista.
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