|
Escuela y Competición
Después
de ya unos cuantos años de tener nuestra Escuela de Basquet
en competiciones federadas, tanto masculinos como femeninos quizás
sea el momento de reflexionar y establecer una valoración
sobre los resultados y aspectos que nos hemos encontrado dentro
del desarrollo de la propia escuela y la evolución de nuestros
propios escolares.
Sin duda, una de las directrices que se estableció desde
el inicio de nuestra andadura por las competiciones federadas de
compatibilizar los calendarios con la actividad escolar de cada
jugador es pieza clave para que los niños puedan seguir integrados
en la propia vida de su escuela y que por otro lado podamos desde
la escuela de basquet desarrollar aquellas capacidades que el niño/a
tiene para nuestro deporte, mediante el ritmo y experiencia que
nos ofrece la competición federada.
Un concepto que también juega un papel, es la competitividad;
algo que vale la pena definir conceptualmente sobre cómo
se ha de entender y qué papel juega en estas categorias.
La competitividad la debemos de concebir como el elemento sobre
el que gira una competicion deportiva y uno de los objetivos básicos
es el de superarse uno mismo como jugador, un equipo en su conjunto;
en definitiva adquirir cada vez mayor competencia, siempre con una
referencia, un equipo contrario, un compañero o incluso uno
mismo.
La competitividad no la podemos resumir única y exclusivamente
en querer ganar, cosa que a otros niveles de profesionalización
sí se justifique.
Para un equipo de nuestra escuela ganar partidos es sintomático,
no totalmente definitorio; se puede dar por muchísimas circunstancias;
pero lo contrario también, el perder los partidos.
En estos supuestos, son los entrenadores, jugadores y equipo quienes
se han de demostrar a si mismos que llevan una dinámica de
mejora en otros muchos aspectos, que para nosotros es, sobre todo,
a estas edades el paso que hay que seguir y lo que les toca vivir
individualmente y como grupo.
La competición nos va a servir para valorar la capacidad
de respuesta de nuestros equipos y jugadores ante situaciones dificultosas,
lo que vamos a esperar de nuestros jugadores y jugadoras es que
sean cada vez más autónomos, y se doten mediante el
aprendizaje y entrenamiento de los recursos necesarios y habilidades
fisicas como mentales para que interpreten las situaciones que se
encuentran en el trance de un partido o entreno y lo resuelvan de
la mejor forma.
No debemos imponerle el modo de actuar, sino potenciar su capacidad
de toma de decisiones.
Una conclusión que podemos extaer después de este
periodo en competiciones federadas es que en si misma la competitividad
no es mala a estas edades; se ha de utilizar adecuadamente extrayendo
aspectos que nos aporta como son la motivación, el aprendizaje
y la experiencia.
Factores, en definitiva, que van a enriquecer las capacidades de
nuestros niños en habilidades y que con trabajo, ilusión
y entrega serán cada vez más eficaces.
Creo, finalmente, que es el camino a seguir de una manera tranquila,
serena y a la vez participativa salvando a nuestros jugadores/as
de influencias sobre expectativas, fustraciones o incluso fantasías
que es difícil que se formulen ellos mismos.
Josep
Rey
Vicepresident esportiu del CB Cornellà
|